Irán debe desarrollar una bomba nuclear para asegurar “paz y calma”, según un artículo publicado por la agencia de noticias estatal iraní Fars el 25 de junio de 2026. El informe, vinculado al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, marca un cambio significativo a pesar de los recientes compromisos con Estados Unidos.
¿Qué ocurrió?
El artículo afirma que Irán “no tiene otra opción” que perseguir un arma nuclear, alegando que negociar desde una posición de fuerza es esencial. “Para lograr la paz y la calma que Irán necesita, debe alcanzar absolutamente la disuasión nuclear”, señala el texto, sugiriendo que esto permitiría resolver otros problemas a través de la negociación.
Establece paralelismos entre la situación actual de Irán y las negociaciones históricas de China con EE. UU. tras su desarrollo nuclear. El informe detalla: “La disuasión nuclear significa que puedes alcanzar un equilibrio de poder contra América e Israel”, argumentando que este enfoque ayuda a contener los conflictos.
¿Por qué es importante?
Las ambiciones nucleares de Irán están bajo intenso escrutinio, especialmente a la luz de los compromisos adquiridos en el reciente Memorando de Entendimiento con EE. UU. Este acuerdo requiere que Irán permita el acceso a los inspectores de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) a sus instalaciones nucleares y prohíbe el desarrollo de armas nucleares.
Estados Unidos espera que Irán cumpla con la pausa de 20 años en el enriquecimiento nuclear, mientras que persisten las preocupaciones sobre las reservas de uranio enriquecido del país. El Director General de la AIEA, Rafael Grossi, enfatizó la necesidad de un sistema de verificación riguroso, afirmando: “La intención por sí sola no es suficiente”.
Antecedentes
El 20 de mayo de 2026, Irán firmó un Memorando de Entendimiento con EE. UU. que incluía compromisos para permitir el regreso de inspectores de la AIEA a sus sitios nucleares. Este acuerdo se produjo tras un período de tensiones crecientes y llamados a la transparencia en las actividades nucleares de Irán, que habían estado suspendidas desde el año anterior.
A pesar de estos compromisos, el reciente artículo de Fars indica un marcado giro en la narrativa de Irán, reforzando la sugerencia de que el país está más interesado en fortalecer su postura militar que en adherirse estrictamente a los acuerdos diplomáticos.
¿Qué sigue?
Se espera que los inspectores de la AIEA regresen en septiembre para monitorear el programa nuclear de Irán, pero aún no han podido acceder a los sitios bombardeados por las fuerzas estadounidenses en 2025. La situación probablemente se desarrollará aún más en los próximos meses, mientras Irán y EE. UU. lidian con las implicaciones de estas narrativas conflictivas.

