La derrota del Arsenal en la final de la Champions League ante el Paris Saint-Germain atrajo más de 16.2 millones de vistas de transmisiones ilegales en el Reino Unido después de que el partido no se transmitiera de forma gratuita, según The Guardian. El evento ocurrió el 27 de mayo de 2026 y generó preocupaciones significativas para las emisoras.
Qué ocurrió
El análisis realizado para The Guardian por Gaming Compliance International (GCI) reveló que la final obtuvo 16.2 millones de vistas ilegales en transmisiones durante 90 segundos, provenientes de 3.7 millones de direcciones IP únicas. La final fue vista legalmente por más de 7 millones de espectadores en TNT Sports y HBO Max.[2]
TNT Sports enfrentó críticas por su controvertida decisión de no ofrecer la final como una transmisión gratuita. En una carta, Sir Keir Starmer instó a la emisora a reconsiderar su decisión, marcando la primera vez desde el cambio de marca de la Champions League en 1992 que una final no estuvo disponible de forma gratuita.[3]
“El gran número de personas que vieron ilegalmente será una preocupación importante a largo plazo para ellos y para todas las emisoras”, declaró el presidente de GCI, Ismail Vali. Se cree que la falta de cobertura gratuita contribuyó al aumento de vistas ilegales, con comparaciones con la final del año anterior que alcanzó un máximo de 12.6 millones de vistas ilegales debido a las opciones de transmisión gratuita.
Por qué importa
El asombroso número de espectadores ilegales subraya desafíos significativos para las emisoras y propietarios de derechos como la UEFA y la Premier League. Con una alta superposición entre la transmisión ilegal de deportes y el juego no regulado, el problema representa riesgos financieros tanto para la industria de los medios como para la deportiva. GCI destacó que el 89% de los anuncios en transmisiones ilegales promovieron marcas de apuestas no licenciadas en el Reino Unido.[1]
Antecedentes
El 20 de mayo de 2026, TNT anunció su decisión de transmitir exclusivamente la final de la Champions League en sus canales de suscripción. Esto provocó una protesta pública ya que los aficionados anticipaban una cobertura gratuita, un estándar para eventos deportivos clave en el Reino Unido. La súplica inicial de Starmer se produjo en medio de un creciente sentimiento público de que el campeonato debería ser accesible para todos.
Anteriormente, BT Sport transmitía las finales de la Champions League de forma gratuita en YouTube, enriqueciendo significativamente las cifras de audiencia. El cambio de la final a un modelo solo por suscripción provocó comparaciones con transmisiones anteriores, donde ITV tenía derechos exclusivos hasta 2003.
Qué sigue
Se esperan discusiones inmediatas sobre el futuro de los derechos de transmisión para eventos deportivos clave, con las partes interesadas de la industria probablemente reconsiderando la accesibilidad de partidos de alto perfil. Las decisiones futuras afectarán directamente el compromiso de los espectadores y las posibles prácticas de transmisión ilegal.

